WALKING THE DOG - GEORGE GERSHWIN

La elegancia de lo cotidiano en la música cinematográfica








"La verdadera música debe reflejar el pensamiento y las aspiraciones de la gente y de su tiempo. Mi gente son los estadounidenses. Mi tiempo es hoy"

(George Gershwin)








 ¿Quién es George Gershein?

   George Gershwin nació en Brooklyn, Nueva York, en 1898, en el seno de una familia de inmigrantes judíos procedentes de Rusia. Comenzó a estudiar música a los 13 años con Charles Hambitzer, quien se convirtió en su mentor hasta su muerte en 1918. A los 15 años, comenzó a trabajar en Tin Pan Alley como promotor de canciones, un entorno que le permitió entrar en en contacto con la música popular de su tiempo publicar sus primeras obras, y grabar rollos de piano mecánico, uno de los instrumentos más curiosos y fascinantes de la época.

¿Cómo es el estilo musical de George Gershwin?

  En sus composiciones George Gershwin desarrolla un estilo musical personal en el que une diversas tradiciones: el jazz, la música popular asociada a Broadway y la música clásica europea, representada por compositores como Liszt o Chopin. A partir de esta mezcla, construye un lenguaje sonoro situado a medio camino entre lo culto y lo popular, difuminando los límites entre ambos.

   Para eso, Gershwin parte de elementos de la música, especialmente del jazz, y los combina con los recursos propios de la tradición clásica europea, buscando puntos de conexión entre estos estilos. A esto añade un uso original de la orquesta sinfónica, incorporando instrumentos musicales poco utilizados o empleándolos de una manera inusual, a menudo de una forma humorística. 

   Un buen ejemplo de ello lo encontramos en la obra que nos ocupa "Walking the dog", en el que el clarinete ocupa el papel protagonista con un tratamiento ágil y desenfadado, evocando los pasos juguetones y rápidos de un perro.

   A veces, George Gershwin añade aspectos propios de la música cinematográfica que estaba de moda en estos momentos, aspecto que analizaremos más adelante, ya que "Walking the dog" forma parte de una banda sonora.

"Walking the dog":


 "Walking the dog", originalmente titulada "Promenade", fue compuesta en 1937 y pertenece a la banda sonora de la película "Shall we dance", dirigida por Mark Sandrich y protagonizada por Fred Astaire y Ginger Rogers. 






   Gershwin compuso la pieza en un momento en que se acababa de mudar a Hollywood (1936) y se encontraba plenamente dedicado a la creación de música de cine. La partitura de "Shall we dance" es la más extensa de sus obras orquestales, superando la hora de duración. Dentro de ella, "Walking the dog" se difundió de forma independiente como pieza de concierto. Aún así, la obra muestra la capacidad de Gershwin para integrar música y narración cinematográfica, ya que acompaña a la imagen, creando significando, aportando ritmo a la escena y reforzando su carácter visual.

   Pertenece ya a la última etapa creativa del compositor, ya que él muere en julio de 1937, en la que su estilo alcanza una notable madurez. A lo largo de su trayectoria, Gershwin había evolucionado desde la creación de música para piano mecánico hasta desarrollar un lenguaje que integraba jazz, música popular de Broadway, música clásica y música de cine.

   Se trata de una pieza originalmente escrita para orquesta sinfónica, aunque en la versión aquí comentada corresponde a una versión de carácter camerístico interpretada por Sebastian Manz & Friends. En ella destaca el protagonismo del clarinete, acompañado por el piano y un pequeño conjunto de cuerda (2 violines, viola, violonchelo y contrabajo). Este último cumple una función esencial al sostener la base rítmica y reforzar la sensación de "paso" continuo que recorre toda la obra.

   A través de un ritmo regular y de motivos melódicos breves y repetitivos, la música evoca los pasos de una persona paseando a su perro. El tempo moderato refuerza esta sensación de paseo tranquilo y desenfadado, mientras que la textura más ligera de esta versión permite apreciar con mayor claridad el carácter ágil y expresivo del clarinete. En este sentido la reducción camerística resulta esencialmente efectiva, ya que su mayor transparencia y ligereza acentúan ese carácter dinámico y juguetón, frente a la mayor densidad de la versión orquestal.

   La repetición de estos motivos, junto con su carácter circular, sugiere un movimiento continuo que remite a la idea de paseo urbano, en sintonía con el significado original de Promenade como espacio destinado al tránsito y al disfrute del caminar. 

   Os dejo que disfrutéis con esta obra, espero que os guste. 
Escucha la interpretación de Sebastian Manz & Friends



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