LA SINFONÍA Nº 41 DE MOZART: CUANDO LA VIDA DE MOZART SE CONVIERTE EN MÚSICA



"No puedo vivir de otro modo que componiendo, pues soy un compositor"

(frase de Mozart a su padre a finales de la década de 1770),










   Mozart compuso esta obra en el verano de 1788, cuando tenía 32 años y se encontraba en plena madurez creativa. En ese momento dominaba por completo el lenguaje compositivo de su tiempo y lo transformaba en obras de una frescura y una capacidad de sorpresa difíciles de explicar. En apenas nueve semanas de aquel verano escribió sus tres últimas sinfonías: las nº 39, 40 y 41, un logro asombroso.

   En ese mismo año, su vida atravesaba una etapa especialmente difícil. Hacía poco que había perdido a su hija Theresia, de apenas seis meses, y su esposa Constanze se encontraba enferma. A esta situación personal se sumaban problemas económicos constantes, que le llevaron a escribir numerosas cartas a su amigo Michael von Puchberg solicitándole préstamos. Aunque Mozart contaba con algunos ingresos estables procedentes de su cargo en la corte imperial y mantenía un nivel de vida relativamente acomodado, la irregularidad de los conciertos y la inestabilidad del sistema musical vienés lucieron que sus finanzas se resintieran de forma notable. 

Viena
   Viena, en este momento, era una ciudad en plena transformación.Continuaba siendo el gran centro musical de Europa, pero mostraba tensiones políticas por la guerra austro-turca y profundos cacmbios sociales causados por la Ilustración. La música ya no dependía solo de la nobleza, ya que empezaban a surgir conciertos públicos para un público más amplio, ruidoso y exigente.


   Las tres últimas sinfonías de Mozart (la nº 39, 40 y la nº 41 "Júpiter") forman un conjunto excepcional dentro de su producción sinfónica, a menudo interpretado como una especie de testamento musical. Aunque no se conoce con certeza si respondían a un encargo o una iniciativa personal, reflejan un momento de extraordinaria concentración creativa. Cada una explora una idea expresiva distinta: la nº 39 destaca por su carácter romántico y enigmático, la nº 40 por su intensidad dramática dentro del espíritu del Sturm und Drang, y la nº 41 culmina el ciclo con una escritura majestuosa y de gran complejidad contrapuntística. En conjunto, estas sinfonías muestran a un Mozart en plena madurez, cuya voz sinfónica alcanza aquí una de sus cimas más profundas y equilibradas.

   Pasando ya al análisis de la obra que nos ocupa en este post, podemos decir que la Sinfonía nº 41 de Mozart tiene un lenguaje clásico perfecto en el que la claridad formal se presenta elaborada internamente de forma muy compleja.- El primer movimiento se construye a partir de pequeños motivos musicales que se presentan, fragmentan y recombinan constantemente, creando un continuo sonoro realmente bonito. Hay un equilibrio entre la sencillez aparente y la riqueza interna que se mantiene a lo largo de la obra, donde cada movimiento tiene su propio carácter sin romper la unidad general.

   Llama la atención que toda esta complejidad se consiga con una plantilla orquestal relativamente reducida, sin clarinetes y con una sola flauta, aunque sí incorpora trompetas y timbales, lo que refuerza el carácter solemne y brillante del conjunto. Este color orquestal ha contribuido también a la asociación posterior de la obra con el sobrenombre de "Júpiter", en referencia a su carácter majestuoso.

   En el último movimiento de la sinfonía "Júpiter", Mozart alcanza una de sus cimas creativas: una escritura contrapuntística de gran densidad que nos recuerda el arte musical del gran maestro dentro de la historia de la música, Johann Sebastian Bach, en la que varios temas se superponen de manera lógica y transparente.

   El resultado es una obra que impresiona por su brillantez y por la manera de presentar lo complejo como algo natural y sencillo, alcanzando la música aquí un equilibrio definitivo.

   Os dejo ahora con esta bella sinfonía, espero que la disfrutéis.

Sinfonía nº 41 de Mozart


    Si quieres votar por este post te dejo este enlace.





 
 

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA GENIALIDAD DE JOHN WILLIAMS EN "HARRY POTTER Y EL PRISIONERO DE AZKABAN"

LAS ESTACIONES DE TCHAIKOWSKY.... PRIMERA PARTE

LAS ESTACIONES DE TCHAIKOVSKY... SEXTA PARTE